Bocinas y Timbres
Una bocina eléctrica para bicicleta se oye desde mucho más lejos que un timbre, pero no es exactamente el mismo equipamiento a ojos de la normativa. El reglamento español exige que la bicicleta lleve un timbre, y no contempla otro avisador acústico en su lugar.
Una bocina eléctrica produce un sonido continuo y grave, que llega lejos y se distingue del ruido del tráfico. Funciona con batería, así que se recarga, y deja de funcionar cuando uno se olvida de hacerlo. El modelo impermeable de la sección aguanta la lluvia, cosa que no es sistemática. Un timbre mecánico emite un sonido breve y claro, que los peatones entienden en todas partes, y sin gastar energía. Lo más eficaz suele ser montar los dos: el timbre para avisar a un peatón, la bocina para hacerse notar ante un coche.
Las fichas de bocina eléctrica para bicicleta de esta sección citan valores de 110 a 120 dB. Una precisión útil: la escala es logarítmica, así que diez decibelios más equivalen a una potencia sonora diez veces superior, y no a un diez por ciento. La medida se toma además a un metro del dispositivo, en laboratorio. Entre el ruido de una avenida, una diferencia de diez decibelios cambia de verdad el alcance útil; en una vía verde, una bocina de 120 dB a pocos metros de un peatón es sencillamente agresiva. El buen reflejo sigue siendo el timbre de lejos y la bocina en caso de peligro.
Una bicicleta que circula por la vía pública debe ir provista de un avisador acústico, igual que del alumbrado y de los catadióptricos. La norma española habla de timbre: una bocina eléctrica se añade con utilidad, pero no exime de ese equipamiento, y es una razón más para montar los dos. Varios modelos de la sección, entre ellos la bocina con alarma integrada, doblan la función con un avisador de movimiento, lo que los acerca a los candados. Mira también los cascos y los espejos retrovisores para completar la seguridad.
La normativa española exige un timbre en la bicicleta. Una bocina eléctrica es un complemento excelente, pero lo más prudente sigue siendo conservar además un timbre mecánico en el manillar.
En tráfico denso y frente a un coche, no: es lo que permite que te oigan a través de un habitáculo cerrado. En una vía compartida con peatones resulta excesivo y contraproducente. La mayoría de los modelos ofrecen varios niveles o varios sonidos.
Por puerto USB, con el mismo cable que un móvil, y con una autonomía que se cuenta en semanas para un uso normal. Acostúmbrate a recargarla a la vez que la batería de la bici, así evitas descubrirla muda.
Algunos modelos de la sección anuncian estanqueidad y otros no, y las fichas no siempre publican un índice de protección. Si la bici duerme fuera, es el criterio que hay que comprobar en primer lugar.
Al alcance inmediato del pulgar, en el lado opuesto al mando de cambio, para accionarlo sin soltar el puño. Los manillares anchos de este catálogo dejan sitio, pero comprueba que la fijación acepta el diámetro anunciado.
Reacciona al movimiento y hace ruido, lo que desanima al oportunista. No retiene la bici: es un complemento de un candado, nunca un sustituto.