Fat Bike Eléctrica Biplaza
En una fat bike biplaza todo descansa sobre una pieza concreta: un sillín alargado, a menudo llamado sillín banana, que prolonga el asiento del conductor hasta encima de la rueda trasera. Es esa pieza, y no la potencia del motor, la que hace materialmente posible llevar a un acompañante.
Las normas de circulación condicionan el transporte de un pasajero a la existencia de un asiento fijado al vehículo y distinto del del conductor; desde el punto de vista del equipamiento, un sillín doble o una banqueta cumple esa función de dos asientos. Aun así, en España las condiciones para llevar acompañante en bicicleta son restrictivas: consulta el Reglamento General de Circulación y la información de la DGT antes de hacerlo. Queda además saber dónde apoya los pies el pasajero. Las fichas de esta selección no documentan ese punto, así que conviene comprobarlo en las fotos de cada producto. Tres modelos llevan este sillín: la CAVET Longtail, la CAVET Air Scrambler y la ENGWE M1.
En una fat bike biplaza, dos adultos pesan más del doble que el conductor solo, y muy hacia atrás. El tren delantero se aligera, lo que vuelve flotante la dirección a baja velocidad y obliga a arrancar en línea recta. La distancia de frenado se alarga claramente, y el freno trasero debe entrar antes. La distancia entre ejes larga de estos cuadros juega en cambio a favor de la estabilidad en línea recta. El cuadro alargado de tipo longtail es el que más lo aprovecha.
Ninguna ficha de esta sección publica carga admisible ni autonomía medida con dos personas, y aquí no vamos a inventar cifras en su lugar. Una masa duplicada aumenta forzosamente el consumo, sobre todo en cuesta y al arrancar. La cadena, las pastillas y los radios traseros también se desgastan más rápido. Revisar la tensión de los radios traseros tras las primeras semanas de uso con acompañante es una precaución razonable. En el plano normativo, la bici debe seguir siendo conforme a la homologación EPAC, incluidos los modelos de silueta retro de esta sección.
Depende de la normativa de circulación aplicable, y en España es restrictiva en este punto: la bici debe disponer de un asiento distinto del del conductor y estar prevista para dos ocupantes. Consulta el Reglamento General de Circulación antes de circular acompañado. La bici debe además conservar su condición de bicicleta de pedaleo asistido.
La norma exige un asiento, no reposapiés. En la práctica, un pasajero sin apoyo va inestable y estorba el pedaleo: es una cuestión de seguridad, aunque no sea una obligación.
En España el casco es obligatorio para los menores de 16 años en cualquier vía, y para todos los ocupantes en vías interurbanas. En ciudad, para un adulto, es muy recomendable sin ser exigido. Sentado más alto y sin manillar, un pasajero amortigua peor su caída.
En términos de equipamiento sí. En términos de uso no: hacen falta además una longitud de asiento real, apoyos para los pies y un cuadro dimensionado para la carga.
Necesariamente, porque el motor mueve una masa muy superior, y la diferencia se agranda en subida y en las reanudaciones. No se publica ninguna cifra medida con dos personas para estos modelos.
Un sillín alargado ocupa el espacio donde normalmente se monta un portaequipajes, lo que suele hacer imposible instalar una silla clásica. Para un niño pequeño, una bici prevista de origen con silla homologada sigue siendo la única solución segura.